Sobre mi experiencia personal

No he podido evitar acordarme de ciertas sensaciones que me hundieron en el pasado, al leer el post de Énkar, quiero dejar claro, y corregidme si me equivoco, que las mujeres sois las especialistas por naturaleza en poner la miel en los labios, y cuando nos damos la vuelta nos pegáis la puñalada.

Me indigna lo que alardeáis de lo feministas que sois defendiendo la igualdad entre sexos y luego os habéis criado jugando con cocinitas y peinando a las muñecas, aparte de pedir bebés con su carrito para poder pasearlos. Cuando hacéis eso estás preparando un futuro como esclavas.

Por otra parte, si jugaseis con Action Man, se os calificaría de lesbianas, seguro, lo he vivido de pequeño en mi mismo grupo de amigos, esto es así y no hay más vuelta de hoja, no digo en ningún momento que me guste esta situación, pero es la realidad, que es así de cruda. Claro está que este no es ni mucho menos el problema más grande que tiene nuestra sociedad.

Nuestra sociedad….. gente muriéndose por obesidad y otros muriéndose sin comida, ¿por qué podemos poner un cohete en la Luna y no podemos poner un pedazo de pan en cada plato? si hay tanta gente ¿por qué hay otra tanta que sigue sola?. La sociedad está muy mal repartida, cabrones sin corazón tienen una novia cada día, que encima los defiende, argumentando que no son tales cabrones.

Volviendo al tema que he empezado a tratar, vosotras nos manejáis como os da la gana, hacéis que nos comportemos como auténticos payasos por vosotras, algunos hacemos lo imposible por teneos, pero a algunas os molan más los chicos malos, con carné de conducir pero sin la ESO. Cuán triste es este mundo, ¡PARADLO YA, QUE YO ME BAJO!.

Luego están los típicos que van de solteros de oro, pobres niños ricos. Piensan y dicen que se comen el mundo, pero no se comen una mierda. Luego hay otros que están todo el verano de flor en flor, y deciden sentar la cabeza, una minoría se merecía esas flores, pero deciden centrarse, y ahí es justo cuando descubren que su vida no es feliz, no es como antes, y no se puede cambiar, y si se puede, posiblemente vayas para atrás, creedme, que se lo que digo. Ahora prefiero estarme quieto antes que dar pasos para atrás.

No es por llevarte la contra Énkar, NO TODAS las chicas salís para triunfar con alguno, pero algunas sí lo hacen, aún estando sus novios delante, calientan al personal ¿por qué lo hacen? si de seguro el novio que tienen las va a tratar mucho mejor que ese chico que conocen en la discoteca. ALGUNAS son unas calentonas de mierda, que no valen para nada más.

Reniego, estoy hasta los cojones de clavarme espinas en los pies. 

… Sobre feminismo, machismo, y demás cosas …

Hasta hace poco tiempo no creía que la mujer estuviese socialmente situada en un nivel más bajo que el hombre. Pensaba que era absurdo celebrar el día Internacional de la Mujer, el 8 de Marzo, puesto que pensaba que celebrar ese día era reconocer que la mujer era tan débil que necesitaba un día especial para que alguien se acordara de que es tan importante como el hombre. Pero hace poco comprendí que realmente la mujer sigue siendo el sexo débil, y por eso necesitamos luchar continuamente, para que la sociedad nos llegue a valorar como las personas valientes y fuertes que podemos llegar a ser.

Hace poco me percaté de que realmente estamos muy lejos de que se nos valore igual que se valora a un hombre. Ocupamos todavía uno de los escalones más bajos de la sociedad.

Cada día que pasa voy observando como la gente se comporta como exclava de un espiritu machista, mostrando su desprecio hacía el sexo femenino en miles de situaciones cotidianas que en sí mismas pasan desapercibidas, pero que en suma constituyen la vergonozosa actitud degradante y machista que caracteriza a nuestra actual sociedad.

Me considero una mujer feminista. Esto significa que defiendo la libertad y la igualdad de género. Atención: cuando digo IGUALDAD me refiero a igualdad de DERECHOS. Reconozco que las mujeres y los hombres no somos iguales, y de hecho me gusta ser mujer y no quiero ser un hombre. Me encanta maquillarme, me encanta ir de compras y me fascinan los tacones de aguja. Odio el deporte, no entiendo de coches ni uso boxers. ¿Por qué negarlo? Al igual que disfruto con las películas de Tarantino, jugar a mafiosos y la pirotecnía; y sin embargo no soporto las telenovelas, las revistas del corazón o bailar reggaeton. Me gusta hacer algunas de las cosas “típicas de mi sexo” y sin embargo odio algunas de las cosas “de hombres”, y viceversa. No se trata de ser un hombre, se trata de que el hecho de ser mujer no constituya un obstáculo a la hora de tomar mis propias decisiones de mi vida.

No hay nada tan machista como aceptar que el sexo masculino es mejor que el femenino. Una de las cosas que más me sorprenden hoy en día es que las mujeres (incluso las mujeres jóvenes) son participes de esta cruel forma de degradarse a sí mismas. Podemos ver varios ejemplos: comprobad en un banquete familiar o en una comida amistosa quién pone los platos, quién los recoge, quién se encarga de que todo esté limpio. A veces resulta asombroso como son las propias chicas invitadas las que se levantan a ayudar, porque es de buena educación echar una mano cuando eres la invitada. Sin embargo, mirad ahora al sector masculino, a sus novios…. y daría casi por seguro de que están todos sentados mirando las últimas noticias sobre el deporte. ¿Por qué nadie les ha enseñado nada sobre nada?

Cambiemos ahora de situación: un grupo de amigas sale a una discoteca un sábado por la noche. Hay una de ellas que es especialmente atractiva. Hay un grupo de dos o tres chicos cerca. Se acercan, y aprovechan cualquier ocasión para entablar conversación con “la guapa”. Posiblemente el resto de amigas serán víctimas de un ataque de envidia hacia la amiga guapa. Piensan: “¡Pues no sé qué tiene…!”, “Pues si que tienen mal gusto”, “¡Pues no es tan guapa!”. Mientras la recorren con la mirada de arriba a abajo esperando encontrar la imperfección que argumente su pensamiento. Ellas también quieren que las miren, ellas también quieren que valoren su físico. Piensan que no miran a su amiga porque les haya gustado, la miran porque ella lo ha provocado, porque ella se ha insinuado, porque ella no es más que una calentona.

 Otro ejemplo destacable de esta alarmante desigualdad se observa a la hora juzgar los distintos comportamientos mujer/hombre. ¿Cuántas veces hemos oído decir que una mujer va “provocando”? Se considera que vestir unas determinadas prendas son indicios de la necesidad de apareamiento que tiene una mujer. ¿Cuántas veces habéis oído decir que un hombre va provocando basándose en su forma de vestir? Al menos yo las podría contar con los dedos de una mano. Pero esto no acaba aquí, sino que también en violaciones y maltratos a mujeres se suele usar como excusa el típico “¡ES QUE ELLA LO PROVOCÓ!”. Una excusa pésima, puesto que es evidente que nadie tiene como objetivo que la maltraten o que la violen, a nadie le gusta que ser humillada de esa manera. Nadie se puede adueñar del cuerpo de nadie, por mucho que haya gente que así lo piense. Hay quien intenta disculpar al hombre con comentarios como “es que los hombres son así“, “es que él es así“, o “es que tiene ese carácter“. Y es la mujer la que tiene que vigilar sus gestos, vigilar su ropa, vigilar sus comentarios para no despertar a la bestia inmunda que hay dentro de todo agresor psíquico, físico o sexual. ¿Acaso no tiene también derecho la mujer a ser ella misma? ¿Por qué la mujer debe controlar todo lo que hace y dice y sin embargo al hombre se le excusa el ser una bestia? Cada mujer tiene una forma de ser única, y mientras no afecte a la libertad de los demás, para nada, y sobre todo para NADIE, debe cambiarse. Es un derecho.

En el ámbito laboral, no es de extrañar que hoy en día la mujer trabajadora cobre de media entre un 30 y un 40 % menos que el hombre. Existe la tendencia de clasificar los trabajos para mujeres o para hombres. Por ejemplo: la limpieza está catalogado como un trabajo para mujeres (la señorita de la limpieza), mientras que los trabajos que implican fuerza están catalogados como trabajos de hombres (el albañil). Los trabajos destinados a las mujeres suelen ser menos remunerados y desprestigiados. Esta absurda forma de asignar trabajos dependiendo del sexo impide el desarrollo económico y laboral de la sociedad, debido a que hay puestos que podrían ser ocupados por personas mucho más cualificadas, y que no han sido contratadas por cuestiones de género. En pocas palabras: hay hombres que son más eficientes limpiando que muchas mujeres, así como mujeres que son mucho más eficientes construyendo que muchos hombres. En cuanto a la política, la enseñanza, empresas, y otras instituciones, es sorprendente como el número de mujeres que ocupan puestos altos sigue siendo ridículo al compararlo con el número de hombres.

Otro aspecto que también cabe destacar de esta patología social se observa en el lenguage castellano. Hemos heredado una forma de lenguage que deja a la mujer en segundo lugar. A excepción de que todas las personas de un determinado lugar sean mujeres, nunca se usa la forma femenina para generalizar. A pesar de que la mayoría de personas sean mujeres, en el momento en que haya presente un hombre, la persona que se encargue de hablar lo hará como si lo hiciese para un grupo únicamente formado por varones. Si decimos “TODOS LOS PRESENTES”, la gente piensa en mujeres y hombres. Sin embargo, si decimos “TODAS LAS PRESENTES”, la gente piensa que estamos excluyendo al género masculino. ¿No os parece que es hora ya de empezar a hacer un mejor uso del lenguaje? Si la mayoría de personas en un lugar son de sexo femenino, ¿por qué nos limitamos a dejar a la mujer en un segundo lugar y generalizamos con el género masculino?

Para acabar, me gustaría que echarais un vistazo a vuestro alrededor, a cada una de las situaciones cotidianas, y reflexionarais sobre todo esto: en la publicidad, en el lenguage, en las relaciones de pareja, en comentarios….

¡ESTA TODO EL MUNDO ENFERMO!

COMO CURIOSIDAD: EL MACHISMO CONSTITUYE EL FENÓMENO DE DISCRIMINACIÓN Y SUBVALORACIÓN DE LA MUJER, MIENTRAS QUE EL FEMINISMO LUCHA POR LA LIBERTAD Y LOS DERECHOS DE LAS MISMAS. LA POSICIÓN CONTRARIA AL MACHISMO SE DENOMINA HEMBRISMO Y CONSTITUYE EL FENÓMENO DE DISCRIMINACIÓN Y SUBVALORACIÓN DEL HOMBRE.