¡ VIVA ESPAÑA !

Sin duda es la mejor letra que se le podía dar a nuestro querido himno xD

Escuchar, escuchar…

Si tengo que morir

Si tengo que morir, espero que sea en mi sitio. ¿Cuál es mi sitio? Pues no tengo ni la más mínima idea de dónde está, sólo se que no está donde me encuentro yo ahora mismo. ¿Por qué se que no está aquí? La respuesta es sencilla, porque no me encuentro feliz aquí donde estoy. Además no soporto que me obliguen a decir lo que me pasa, más que nada porque no me gusta hablar de mis pensamientos y sentimientos, pero puede que también sea porque no yo mismo se qué es lo que me atrapa.

Me gustaría desaparecer, dejando aquí mi móvil y mi messenger, desaparecer sin decírselo a nadie, y sobretodo no volver. Quisiera empezar de nuevo con una nueva vida, sin que nadie sepa dónde estoy.

Una vez más, mi libreta y este imperio hacen de almohada, sacando palabras desde el corazón, sólo las entenderá aquel que escuche con el corazón. Que suenen los cañones, sólo puedo desahogarme en este papel, es mi única forma de decir lo que siento, buff mi pluma y mi libreta, la escalera y el peldaño.

En esta libreta están mi experiencias y mis vivencias, esta libreta es mi tesoro, y rodarán cabezas si alguien rompe la intimidad de este mi tesoro, con mi sangre hervida…… puede pasar de todo. 

Con esta carta no pretendo que me brindéis vuestra ayuda, ni vuestra compasión, la compasión os la guardáis para los débiles, no necesito vuestra ayuda, puedo yo sólo. Sólo os pido que me entendáis, que me queráis cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite.

Por si no vuelvo os dejo esta carta, no creo que lo haga, ya que me falta valor para desaparecer, quiero recalcar que cuando hablo de irme, quiero decir que quiero ir a otro lugar, y empezar a vivir, no suicidarme, nada merece tanto la pena.

No se por qué me siento así, no estoy en mi lugar, y si lo supiera, no os lo diría, ya que si os dijera la verdad, os mentiría. La pregunta es: ¿Por qué mi círculo me gusta tan poco? Parad de una puta vez este mundo, que yo me bajo aquí. En mi círculo, todo el mundo va a su aire, son todos autistas, y yo también. Me aíslo en mi habitación, sólo, con la luz del flexo encendida, ¿es esto lo mejor que puedo hacer? no lo sé, pero eso me evade un poco de esta realidad tan cruda.

Otra pregunta que suelo hacerme, es la siguiente: ¿estoy así porque me imagino que lo estoy, o porque es real lo que me atrapa en estos pensamientos? No es que no sea real lo que veo, lo que me pasa es que no es tan real como parece.

Si me tengo que morir, que lo haga conmigo otra persona, y todos los recuerdos que tengo de esa persona, los buenos, y los no tan buenos. Quiero empezar a vivir de nuevo.

Finalmente, me gustaría decir que si alguien me pregunta por lo que me pasa, diré que no ocurre nada, así que por favor, no os molestéis.

Si mis lágrimas pudiesen hablar, os dirían lo mismo que acabáis de leer. Mi pluma, usa como tinta estas lágrimas que emborronan el papel. No se por qué, pero sólo uso esta libreta cuando estoy jodido, es mmi forma de echarlo todo fuera, con la seguridad de que nadie lo va a escuchar o a leer, y con la certeza, de que por esto mismo no lo van a comentar por ahí. Por eso la guardo bajo llave, en un lugar donde nadie la puede encontrar, y la mayoría de textos que contiene, jamás serán publicados.

Aveces es mejor cerrar la boca y parecer idiota, que abrir la boca y demostrar que lo eres…… 

Cupido y Psique

Yo creo que sin duda es la historia de amor más bonita de la mitología.     Hice un trabajo sobre ello y hoy pongo su historia para que la leais.                                   

Es un poco extensa, pero si de verdad os gustan este tipo de historias, os recomiendo que la leais.

saludos! 

……………….

CUPIDO Y PSIQUÉ.

Había un vez, un rey, padre de tres hijas espléndidas. La más joven, Psiqué, era mucho más hermosa que sus dos hermanas y al lado de ellas parecía una diosa entre simples mortales. La fama de su hermosura se extendio por toda la tierra y de todas partes los hombres se ponían en camino para admirarla con rendida adoración y prestarle pleitesía, como si de una inmortal se tratara. Se llegó a decir incluso que la misma Venus no podía rivalizar con ella. Y cuantos más y más se presentaban ante ella, menos se acordaban de Venus. Los templos de la diosa estaban abandonados, sus altares cubiertos de frías cenizas y las ciudades consagradas a la diosa se convertían en ruinas. Todos los honores reservados hasta entonces se le tributaban a una simple muchacha, destinada a morir en día no lejano.

La diosa no podía aceptar semejante situación, y como siempre que se encontraba en apuros, requirió ayuda de su hijo, que unos llaman Cupido y otros Amor, y contra cuyas flechas no existe protección en el cielo ni en la tierra. Le contó sus cuitas, y, como siempre, se prestó a obedecer sus órdenes. “Usa tu poder – le dijo ella – y haz que esta pequeña desvergonzada se enamore locamente de la más vil y despreciable criatura que haya en el mundo”. Él lo habría hecho ciertamente si Venus, olvidando en el furor de sus celos que aquella belleza podría ilusionar al mismo dios del Amor, no le hubiera mostrado antes a Psiqué. Cuando la hubo visto, el mismo Cupido se sintió con el corazón traspasado por una de sus flechas. Nada dijo a su madre; la verdad es que no tenía fuerzas para proferir una sola palabra y Venus se marchó convencida de que la suerte de Psiqué estaba echada.

Las cosas, sin embargo, ocurrieron de distinta manera a como ella creía. Psiqué no pensó nunca enamorarse de un malvado; en efecto, no se enamoró de nadie y, más extraño todavía, nadie se enamoró de ella. Los hombres seguían satisfechos en su contemplación, admirándola, adorándola, después pasaban de largo y desposaban a otra. Sus dos hermanas, aun siendo infinitamente menos seductoras, habían celebrado dos espléndidas bodas, cada una con un rey. Psiqué, la mas hermosa, triste y solitaria, admirada siempre, pero jamás amada. Le parecía que ningún hombre la querría por esposa y ello causaba gran inquietud a sus progenitores. Su padre intentó hallar a través del oráculo de Delfos un buen marido para Psiqué. El dios consintió en responder, pero su profecía fue terrible. Apolo decretó que Psiqué, vestida con negros crespones, debía ser llevada a la cumbre de una colina y permanecer allí sola; el marido que le sería destinado, una serpiente alada, terrible y más poderosa que los mismo dioses, llegaría hasta ella y la haría su esposa…

No se puede imaginar el desespero que se apoderó de aquellos a quienes el padre de Psiqué contó tan triste noticia. Se preparó a la joven como para sus funerales, y con mas lamentos que si se tratara de conducirla a la tumba la llevaron a la colina. Solo psiqué permanecía animosa y decidida. ” Mas que llorar por mi -les dijo- debeis hacerlo por esta belleza que me ha granjeado la envidia del cielo. Marchad ahora, y sabed que deseo que pronto llegue el final”. Desesperados partieron todos, abandonando a su destino a la radiante y desventurada muchacha y se encerraron en su palacio para llorar por ella el resto de sus días.

Sobre la colina, y en medio de la oscuridad, Psiqué permaneció sentada a la espera. Mientras temblaba y lloraba, en la calmada noche llegó hasta ella una ligera brisa, el dulce viento de Céfiro, el más suave de los vientos. Sintió que se elevaba. Se deslizó de piés por el aire sobre la colina rocosa hasta una pradera mullida como un lecho y perfumada por las flores. El hizo lo posible para que olvidara sus penas y la durmió. Despertó después a orillas de un claro arroyo a cuya vera se elevaba un castillo imponente y magnífico. Parecía destinado a un dios, con sus columnas de oro, muros de plata y suelos incrustados de piedras preciosas. Reinaba un silencio absoluto. Su interior parecía desierto y Psiqué se acercó cautelosa y atemorizada a la vista de tanto esplendor. Permaneció recelosa en el umbral cuando percibió unos ruidos; no veía a nadie, pero oía las palabras con claridad: “La casa es para tí -le decían-. Entra sin miedo y báñate, refréscate; en seguida se pondrá en tu honor la mesa del banquete”.

Nunca había tomado un baño tan delicioso ni probado platos tan agradables. Mientras comía, escuchó a su alrededor una dulce música, como un arpa que acompañaba a un numeroso coro. La oía pero tampoco la veía. Todo el día estuvo sola, acompañada unicamente por las voces que escuchaba. Pero sin podérselo explicar presentía que su marido vendría al caer la noche. Y así fue. Cuando le sintió cerca de sí y escuchó su voz que murmuraba dulcemente a su oído, desaparecieron sus temores. Sin verle siquiera, estaba cierta que no era un mostruo ni tenia forma espantosa sino que era el amante esposo que tanto tiempo había deseado.

Aunque esta presencia mediatizada no podía satisfacerla plenamente, sin embargo se encontraba feliz y el tiempo transcurría rápido para ella. Pero una noche, su querido e invisible esposo le habló muy seriamente y le advirtió que un gran peligro le amenazaba bajo la forma de sus dos hermanas. “Vuelven a la colina de donde has desaparecido para llorar por ti -le dijo-. Pero no es conveniente que te descubran. Si lo hacen me causarás una pena inmensa y te destruirás a ti misma”. Prometió no dejarse ver y pasó todo el día siguiente llorando, pensando en sus hermanas y en la prohibición que tenía de no consolarlas. Pero lloró todavia más cuando volvio su marido y ni siquiera las caricias que él le prodigó pudieron secar sus lagrimas. Al fin, con gran disgusto, él cedió: “Haz lo que quieras -dijo- pero, te lo repito, estas buscando tu ruina, tu propia destruccion”. Después, solemnemente, le explicó que no se dejara persuadir por nadie para que intentara verle, pues quedaría separada de él para siempre. Psiqué obedeció entre protestas, pues preferia morir cien veces que vivir sin el. “Pero otórgame la alegría de ver a mis hermanas” le suplicó ella. Tristemente, él se lo concedió.

Al dia siguiente, llevadas por Cefiro, las dos hermanas descendieron de la montaña. Alegre, con el corazón palpitante de emoción, Psiqué las esperaba; su alegria era muy grande. Transcurrió largo rato antes de que las tres lograran hablarse; su alegría era muy grande y solo pudieron expresarse en suspiros. Por fin entraron en el palacio y las dos hermanas mayores revolvieron todos los magnificos tesoros. En un opulento festín escucharon maravillosa música. Y la envidia, la amarga envida y una curiosidad devoradora se apoderaron de ellas. ¿quién era el dueño de tal magnificencia? ¿quién era el esposo de su hermana? Querían saberlo pero Psiqué, que mantenía su palabra, solo les dijo que su marido era un hombre joven que estaba participando en una cacería. Después, les llenó las manos de oro y joyas y pidió a Cefiro que las devolviera a la colina. Dejaron a Psiqué, pero el fuego de los celos quemaba sus corazones. Comparadas con Psiqué, las riquezas propias y su felicidad les parecían nada, y su envidiosa colera creció tanto en ellas que llegaron a tramar juntas la perdición de su hermana.

Aquella noche, el esposo de Psiqué le advirtió una vez mas que no volviera a ver a sus hermanas. Pero ella replicó que no podia dejar de verlas. ¿Tenia que prohibirle ver a sus hermanas a quienes tanto amaba? El cedió de nuevo y en seguida las dos ruines hermanas llegaron. Traían planes muy concretos. Las palabras vacilantes de su hermana y sus contradictorias respuestas, cuando le pidieron que describiera a su marido, avivaron su curiosidad. Estaban convencidas de que, no solo Psiqué no lo habiá visto todavia, sino que incluso ignoraba su identidad. No le expusieron sus sospechas, pero le reprocharon por disimular tan triste situación a sus hermanas. Ellas lo habían comprendido, le dijeron, y estaban seguras de que su marido no era un hombre, sino mas bien la horrenda serpiente profetizada por el oráculo de Apolo. El de momento se mostraba dulce, pero llegaría una noche en que se arrojaría sobre ella para devorarla.

Psiqué, consternada, sentía que el terror invadía su corazon e iba matando poco a poco su amor. Muchas veces se preguntaba por qué él no le permitía verle, y sospechaba que debía tener para ello alguna poderosa razón, ¿Qué sabia de él en realidad? Si no era tan horrible, ¿por qué tenía la crueldad de ocultarse a su vista? Triste, temblorosa y balbuceante, dio a entender a sus hermanas que no podía negar lo que le decían, pues hasta aquel momento su marido no la había poseído sino en la mas profunda oscuridad. “Debe ocultar algo horrible para que tema tanto la luz del día” dijo ella sollozando, y les pidió consejo.

Ellas lo tenían ya todo previsto, pues lo prepararon con antelación. Psiqué debía ocultar un cuchillo bien afilado y una lámpara al lado de su lecho. Cuando su marido estuviera profundamente dormido, ella se levantaría, encendería la lampara y empuñando el cuchillo, lo clavaria en la figura horrible que la luz le descubriera.

La dejaron abrumada por la duda y fuera de si, sin saber qué partido tomar. Ella le amaba y él era su amante esposo… Durante todo el día sus pensamientos luchaban dentro de ella. Cuando llegó la noche, había abandonado la lucha. Estaba decidida a matarlo…

Cuando él se durmió apaciblemente, ella se revistió de valor y encendio la lámpara. Caminando sobre las puntas de los pies se acercó al lecho y, elevando la luz, contempló lo que tenía ante sus ojos. ¡Oh, su corazón sintió un profundo alivio y el más sublimado éxtasis! La luz no le hizo ver un monstruo, sino la más bella de las criaturas. Invadida por la vergüenza de su locura y por su poca confianza, Psiqué se hincó de rodillas y si el cuchillo no hubiera caído de sus manos temblorosas lo habría clavado en el propio pecho. Pero mientras se hallaba reclinada sobre él, contemplando tan gran belleza, una gota de aceite cayó de la lámpara en la espalda de aquel bello joven. Se despertó sobresaltado, vio la luz y comprendio la desconfianza de Psiqué, y sin pronunciar palabra se marchó.

Psique corrió tras él. No podía verle, pero oía su voz que le hablaba. Le dio a conocer su nombre y con tristeza le dijo adios: “El Amor no puede vivir sin confianza” y con esas últimas palabras la abandonó. “El dios del amor” pensó ella “era mi esposo, y yo, miserable, no tuve fe en su palabra. ¿Se ha marchado para siempre?. De todas maneras -pensó ella llena de coraje- puedo pasar el resto de mi vida buscándolo. Si él no quiere ya amarme, yo sabré demostrarle mi amor”. Y se puso en camino sin rumbo fijo; solo sabía una cosa: que jamás renunciaría a volverle a encontrar.

Entretanto, él fue a reunirse con su madre para pedirle que curara su herida, pero cuando Venus supo su historia y comprendio lo que Psiqué había pretendido, llena de colera le dejó solo con su tristeza. Marchó en busca de la muchacha por cuya causa había sentido celos mortales. Venus estaba decidida a demostrar a Psiqué lo que cuesta escapar de la ira de una diosa.

La pobre Psiqué, en su desolado vagabundear, intentaba reconciliarse con los dioses. Les dirigia continuas y ardientes suplicas, pero ninguno de ellos quería granjearse la enemistad de Venus. Psiqué comprendio al fin que los dioses no le ofrecían esperanza alguna y tomó una rapida decisión. Se dirigiría a Venus, se ofrecería a servirla e intentaría apaciguar su colera. “Y quién sabe -se dijo- quién sabe si él no estará en casa de su madre”. Y se puso en camino para encontrar a la diosa, quien a su vez andaba buscándola.

Cuando las dos se encontraron, Venus se echó a reír y le dijo con desprecio si buscaba un marido, el que había tenido y que rehusaba verla después que escapó de la muerte a causa de las quemaduras que ella le causara. “Pero en verdad -dijo la diosa- eres tan descarada y te preocupas tan poco de tu aspecto que jamas encontraras un enamorado. Para darte pruebas de mi buena voluntad voy a enseñarte cómo hacerlo”. Pidio gran cantidad de semillas de las mas pequeñas, trigo, amapolas, mijo y otras, y las mezcló en un solo monton. “Por tu propio interés, procura que todas esten separadas para esta tarde” dijo la diosa. Y tras estas palabras se fue.

Psique quedo sola y, sentada, contempló el monton de semillas. No cabia en su cabeza la crueldad de esta orden que la desorientaba. además, le parecía inutil ponerse a realizar un trabajo de tan dificil ejecucion. Pero ella, que jamas despertó compasión de nadie en el mundo de los mortales ni de los inmortales, en esta penosa situacion suscitó la piedad de las mas pequeñas de las criaturas, las hormigas. “Venid, compadeceos de esta pobre criatura, ayudemosla pronto” se decían unas a otras. Todas respondieron a este llamamiento; vinieron en masa y trabajaron afanosamente separando y amontonando, y lo que fue un monton informe se convirtió en una serie de montoncillos bien ordenados, compuestos cada uno por una variedad de semilla. Así lo encontró Venus a su regreso, y al verlo se puso furiosa. “Aun no has terminado tu trabajo”, le dijo. dio un mendrugo de pan a Psiqué y le ordenó dormir en el suelo, mientras ella se tendía en su lecho blando y perfumado.

Si la podía obligar por largo tiempo a un trabajo duro y penoso, e incluso hacerle pasar hambre, la belleza odiosa de esta muchacha no lo podría resistir. Entretanto, impediría que su hijo abandonara la habitación donde todavía se encontraba, sufriendo a causa de su herida. Venus se sentía satisfecha por el cariz que tomaban los acontecimientos

A la mañana siguiente se le ocurrió un nuevo trabajo para Psiqué, una faena peligrosa. “Abajo, en la orilla del río, donde crecen unos espesos zarzales, se encuentran corderos que tienen el vellocino de oro. Ve y traéme un poco de su brillante lana”. Cuando la joven, extenuada, llegó junto a la corriente de agua, intentó lanzarse en ella y terminar asi sus penas. Pero al inclinarse oyó una debil voz que parecía salir del suelo. Bajó los ojos y notó que la voz provenía del rosal. Le decían que no debía ahogarse, pues las cosas no se le presentaban mal. Los corderos estaban muy nerviosos y alborotados, pero si Psiqué esperaba un momento en que por la tarde salían de sus rediles para descansar y abrevar a la orilla del riachuelo, solo tendría que entrar en los corrales y recoger los copos de lana enganchados en las zarzas.

Así habló el dulce y gentil rosal, y Psiqué siguiendo su consejo recogió gran cantidad de hilos de oro para su cruel dueña. Venus la recibió con helada sonrisa. “Alguien te ha ayudado -le increpó bruscamente- tu sola no lo habrías podido realizar. Te voy a dar otra ocasión de probar que tienes el corazón tan decidido como aparentas. ¿Ves aquella agua tan negra que desciende de la colina? Es el nacimiento del río terrible y aborrecido, el Estige. Llena este frasco”. Era la prueba más dura que le habían impuesto. Psiqué se dio cuenta al llegar a la cascada. Las rocas que la rodeaban eran escarpadas y deslizantes; el agua se precipitaba por lugares tan abruptos que solo una criatura alada podía aproximarse. Y efectivamente, un águila la ayudó. Planeaba con sus enormes alas por los alrededores cuando vio a Psiqué y se compadeció de ella. Con su pico le arrebató el frasco de sus manos, lo llenó de agua negra y se lo devolvio.

Pero Venus se dio cuenta. Todo lo que ocurría la incitaba a pruebas más difíciles. dio una caja a Psiqué con la consigna de llevarla al hades y rogar a Proserpina, reina del mundo subterraneo, que metiera en ella un poco de su belleza. Psiqué debía insistir sin desmayos y hacer comprender a Proserpina que Venus padecía necesidad urgente, pues estaba ajada y agotada de atender a su hijo enfermo. Obediente como siempre, Psiqué se fue a buscar el camino que conducía al Hades. Cuando pasaba ante una torre, ésta se ofreció a guiarla y le señaló el rumbo que la llevaría al palacio de Proserpina: debía pasar primero por un gran agujero que había en tierra y después por el río de la muerte donde debía entregar una moneda al barquero Caronte para que la transportara a la otra orilla. Allí el camino descendía recto al palacio. Cancerbero, el perro de tres cabezas, guardaba las puertas, pero si ella le ofrecía un dulce se amansaría y le permitiría entrar.

Todo ocurrió como la torre anunció. Proserpina no deseaba más que servir a Venus; Psiqué, muy animada, tomó la caja y volvio más rapida que había ido.

Llevada por la curiosidad, y más todavia por su vanidad, quiso ver el encanto que la caja contenía y, a poder ser, usar un poco en ella misma. Al igual que Venus, sabía que su belleza estaba resentida por los sufrimientos y no le abandonaba un instante la idea de recobrar a Cupido. ¡Ojalá otra vez pudiera volverse mas bella para él! Incapaz de resistir la tentación, abrió la caja y con gran desencanto no encontró nada; estaba vacía. Entonces un decaimiento mortal se apoderó de ella y cayó en un profundo sueño.

En este crítico momento intervino el dios del Amor. La herida de Cupido ya había curado y deseaba ardientemente encontrar de nuevo a Psiqué. Es dificil contener el amor. Venus había cerrado las puertas, pero quedaban las ventanas. Nada más fácil para Cupido que escapar por una de ellas y buscar a su esposa. En un momento arrancó el sueño de los ojos de Psiqué y lo encerró en la caja. Después despertó a su mujer con un beso. La riñó un poco por su curiosidad, le dijo que llevara a su madre la caja de Proserpina y le aseguró que todo en adelante tendría un feliz desenlace.

Mientras Psiqué se apresuraba a obedecer, el dios del Amor se marchó al Olimpo. Quería asegurarse de que Venus no le pondría mas dificultades y planteó el caso ante Jupiter. El padre de los dioses y de los hombres consintió enseguida en todo lo que Cupido le pedia. Convocó a los dioses y les anunció (a Venus y a los demas) que Cupido y Psiqué estaban oficialmente casados y propuso conceder la inmortalidad a la esposa. Mercurio elevó a Psiqué hasta el cielo y la depositó en el palacio de los dioses. El mismo Jupiter le hizo gustar la ambrosía que le otorgaba la inmortalidad. Esto, naturalmente, cambiaba la situacion. Venus no podía ya censurar a la diosa que había llegado a ser su bella nuera. Se imponía una alianza y así penso que Psiqué, viviendo en el cielo con su marido, le faltaría tiempo para bajar a la tierra, acaparar la atención de los hombre e inmiscuirse en su culto.

Todo terminó felizmente. El Amor y el Alma (que es lo que significa Psiqué en griego) se buscaron y tras duras pruebas se encontraron. Y esta unión no debía romperse jamás.

… Nadie dijo que fuera fácil llegar a ser una princesa …

Querida Ana,

 

Apareciste en mi vida como por arte de magia, no esperaba encontrarte. Jamás he conocido a nadie como tú. Me llenaste la vida de frases de alivio, de fuerza. Me hiciste ver que con esfuerzo podía lograr todo lo que quisiera. Me visitabas en los momentos donde mi angustia se convertía en agonía, y aparecías en el reflejo del espejo; y con una voz angelical, con una voz tan hermosa que hubiese sido un pecado no escucharte, me decías: “Mírate, eres un ángel bajo un manto de grasa. Nadie quiere saber nada de ti, porque no pueden ver lo maravillosa que eres. Están domesticados, obligados a juzgar tu cuerpo para poder acceder a tu alma. Enséñales a la princesa que llevas dentro.”

 

Yo te escuché, Ana. Eras mi única amiga, la única que me enseñó a escapar de todo aquel sufrimiento, de la melancólica soledad, de las humillantes burlas. Aparecías cuando más lo necesitaba, y me entusiasmaba pensar en el maravilloso futuro que me esperaba tu lado. Me hablabas de perfección, de respeto, de poder, de convertirme en una diosa. Y cuando la tentación me llamaba en forma de apetitosos dulces y suculentos manjares, allí estabas tú, querida Ana, para que no renunciase a una vida entera de placer por un momento de dulzura en mi boca.

 

Y te obedecí, Ana. Y todo parecía que funcionaba perfectamente: la ropa empezaba a ser holgada, y yo me sentía como una triunfadora, como una heroína. Tenías razón, Ana. Tú eras capaz de darme todo. Y yo estaba dispuesta a seguir adelante, embriagada por esa sensación que se tiene cuando sabes que después de un duro esfuerzo hay una recompensa. Pero me advertiste de que el camino iba a ser largo y difícil, y que lo único que habíamos hecho era comenzar. Sabías que no era suficiente sólo con apartarme de dulces, bollos y antojos de entre horas. Me hablaste de esa terrible droga, de esa droga que me iba a impedir ser feliz, que era la causa de mi soledad, de mi sufrimiento, y que me destruiría. Me alejaste de ella, me alejaste de la comida. La convertiste en mi peor enemiga, Ana.

 

Y tú te convertiste en mi compañera inseparable, Ana. La única que me comprendía. Te encontraba por las mañanas, nada más despertar, y te quedabas conmigo hasta que me dormía por las noches. Controlabas todo lo que hacía, y te comportabas como una profesora de la vida. Si me dejaba llevar por la tentación y me llevaba algo de comida a la boca, tú estabas allí para regañarme, para repetirme una y otra vez: “¡Así siempre serás una fracasada!” Y cuando sentía el hambre en mis entrañas, cuando me quedaba sin fuerzas para caminar, o cuando me mareaba y caía al suelo, tú estabas allí también, para repetirme una y otra vez: “¡Lo estás haciendo muy bien! No hay mejor dolor que el hambre, te enseñará a ser fuerte. Lo conseguirás todo. Pronto le enseñarás al mundo la princesa que hay en ti. ¡Jamás me defraudes!” Y cuando tenía problemas con el resto del mundo, con los exámenes, con mis compañeros… tú también estabas allí para hacer que me olvidase de todo excepto de ti. Para mí lo eras todo, Ana, todo.

 

Y no te defraudé, Ana. Hacía todo lo posible para deshacerme de las imperfecciones de mi monstruoso cuerpo. Tú me lo advertías, me aconsejabas como mi fiel compañera: “Debería darte vergüenza que la gente te viera así, tan horrible. Que nadie te vea, que nadie te mire hasta que no seas una princesa”. Solas tú y yo, Ana. Siempre tú y yo.

 

Y dediqué toda mi vida sólo a ti, Ana. Y me hiciste ver que a veces era necesario sufrir durante mucho tiempo para conseguir algo. Me enseñaste a ver el dolor como algo que me merecía por haberme dejado llevar por la tentación, por el deseo. Me convertí en amante de las cuchillas más afiladas, me convertí en testigo de heridas y cortes. Me lo merecía, Ana. Lo merecía porque no tenía fuerza de voluntad, ni era lo suficientemente valiente como para aguantar algo tan miserable como el hambre. Lucía mis cicatrices como un homenaje al dolor que conlleva la perfección.

 

Y también me mostraste la forma para deshacerme de mis remordimientos, Ana. Cuando notaba que la angustiosa comida estaba ocupando sitio en mi estómago, y tú me señalabas la solución: “Arrodíllate y deshazte de todo lo que te has llevado a la boca, o se convertirá en tu perdición”. Cada sanitario se transformaba en tu altar, Ana. Mis dedos alcanzaban lo más profundo de mi garganta, buscando la arcada que hiciese que todo aquello que ensuciaba de mi alma saliese expulsado de mi cuerpo, como si de un espíritu maligno se tratase. Pero tú te sentías orgullosa de mí, Ana. No me importaba la sangre que salía de mi estómago, de mi garganta. Era el precio que tenía que pagar por ser débil, era el precio que tenía que pagar para que te sintieras orgullosa.

 

Y hoy aún estoy aquí, Ana. Nunca llegué a ser feliz, nunca conseguí ser perfecta. Te has llevado mi sonrisa, mi alegría. Lo di todo por ti: mis amigos, mi familia, mis estudios. Te entregué toda mi vida, Ana. Te entregué toda mi alma. Me has enseñado a caminar hasta la soledad, me has enseñado la cara fría de la muerte. Me has arrancado el corazón, me has arrancado la vida. Por favor, muérete Ana.

0:45

Una menos cuarto, tirado en la cama, pesando en todo y en nada, no puedo dormir, en el messenger no hay nadie, por lo menos nadie con quien me apetezca hablar, he decidido hacer un post, en principio no sabía de qué escribir, pero las palabras salen solas, alguna vez, hablando con Énkar, hemos llegado a la conclusión de que escribir nos desahoga, no creo que ahora necesite desahogarme ¿o si? no lo se, en principio he comenzado a escribir para coger el sueño.

 

Me duele mucho la garganta, pero ahora mismo estoy fumando, es el segundo cigarro del día, creo que no está mal, ya que si estuviese bien sería más o menos el cigarro 21 de un día normal. Qué incomodo es escribir desde la cama, no puedo pisar bien las teclas y tengo que rectificar mucho, rectificar….. qué palabra, hay tantas cosas que querría rectificar en mi vida…. algunas de ellas todavía puedo cambiarlas, pero no tengo ganas, no me gustan como están, pero no me apetece hacer ada para cambiarlas.No se si alguien leerá este post hasta el final, tampoco es lo que pretendo, sólo quiero coger el sueño.

 

Como decía al principio, estaba pensando en muchas cosas, incluso he pensado en mi pueblo, Monforte, Monforte no es para nada el sitio en que me gustaría quedarme, Monforte sólo brilla en mi cadena, no le encuentro nada especial, nada que me llame la atención, es más de lo mismo, pero eso no es culpa de nadie, tampoco mía. Una canción que escuchaba esta mañana camino de la universidad decía que podríamos lograr una ciudad ideal poniendo un poco de nuestro empeño, no creo que nadie esté dispuesto a hacer nada por su ciudad, tampoco yo, no me gusta como está, pero tampoco me gustaría cambiarlo, no me gustaría cambiar Monforte porque no se lo merece. Algún listillo diría: “si no te gusta te vas a otra parte”, yo no elegí nacer aquí, simplemente nací aquí como podría haberlo hecho en otra parte, esto sí que es una verdadera lotería.

 

Hace un rato que he acabado de escribir las postales que voy a mandar para navidad, ¿qué es exactamente la navidad? ¿es una época para presumir de lo bien que estás?¿es una época para pensar en lo bien que están los demás?¿es una época para estar con la familia?, las navidades que se aproximan, no serán iguales que las del año pasado, ni serán iguales a las del año próximo, no digo que vayan a ser mejores o peores, sólo digo que van a ser distintas. Felicito a todos aquellos a los que vayan a recibir una postal mía, es el primer año que voy a hacerlo, no sé por que las he escrito, ni por que voy a mandarlas, el caso es que ya están escritas, y ninguna es igual, porque cada persona que va a recibir una es distinta en sí misma y distinta para mí, pero a la vez iguales, iguales porque están ahí cuando las necesito, y distintas porque están de diferente forma, pero al fin y al cabo familia son considerados.

 

Sigo sin poder dormir, puede que sea por mi resfriado, o puede que sea por el resfriado de mi alma, porque siempre que intento pensar en mi vida, en lo que es y en lo que será, se me quita el sueño, señal de intranquilidad, señal de que no va a ser lo que yo quiero o lo que yo espero. El lunes hablaba con una amiga que me dijo algo que me marcó mucho, ella me dijo que no esperaba nada de la vida, y fue en ese momento cuando supe que yo tampoco esperaba nada de la mía. Es verdad, he estado mucho tiempo soñando despierto, pensado en lo grande que voy a ser, pero fríamente, hoy pienso que no voy a conseguir nada de eso, porque no puedo, porque es superior a mí, y porque siempre hay alguien que te aplasta para conseguir lo que quiere, puede que alguien que me conozca, al leer esto diga que yo también he aplastado para conseguir algo que buscaba. Pues si lo he hecho no me arrepiento.

 

Mi alma está resfriada, está cansada, cansada de aguantar el peso de mi vida, y cansada de aguantarme a mí. ¿Por qué no puedo estar donde quiero estar?, me gustaría estar en un mundo donde no tenga a nadie por encima, ni por debajo, en un mundo en el que no tenga la necesidad de preocuparme de poder convivir con alguien, de endeudarnos juntos y de acabar odiándonos juntos. Ya les dije a dos personas, con quién me gustaría vivir y de qué forma, y aunque sólo sea por un segundo, me gustaría verme en esa casa, con esas dos personas, comprobando si realmente sería así mi vida, porque no puedo imaginármela de otra forma.

 

No se lo que pensaréis al leer esto, pero sea lo que sea, no me digáis lo que tengo que hacer, no tengo prisa por vivir ¿o sí? no se, porque ahora mismo sólo me preocupa coger el sueño, no tengo un problema mayor que ese.

 

¡POR TU MADRE ________ GRÁBALO TODO!

 

sesenta segundos

 

adiós chicos 

MI IMPERIO ES SEÑOR, ES GANADOR, TAN CIERTO COMO SEGURA QUE ES LA MUERTE

Antes creía en la policía, pero ahora me doy cuenta de que algunos, (no todos) son unos cobardes. Cuando tienen que ir a cerrar un cuartelillo sí son valientes a ir, pero cuando se trafica con drogas o se roba, los policías nunca acuden ¿por qué pasa esto?. No sabría decir  con exactitud cuándo surgió este sentimiento en mí, ni tampoco podría decir si se pasará o hasta cuando sufriré las consecuencias, que seguro las va a traer. El hecho de ser policía te da autoridad y poder, o al menos eso crees, y ejerciste ese poder como un niño con una M16. Es fácil juzgar a los demás, desde tu uniforme, desde tu imperio pero dime una cosa ¿quién te juzga a tí? Hoy te quito esa función, y voy a ejercerla con gran generosidad desde mi Imperio. Amenazas por tu parte desde un comentario en un blog, pues si quieres guerras te aseguro que las tendrás, porque yo mejor que nadie se pegar donde más duele, porque yo mejor que nadie se jugar a los gangsters, y porque el IMPERIOCORLEONE me brinda la posibilidad de atacar, respaldado por más usuarios que están en él, y porque el IMPERIOCORLEONE no sucumbe a amenazas, el IMPERIOCOREONE no se defiende, el IMPERIOCORLEONE ataca, ataca con la palabra.

Me despido de tí, no sin aclararte que esto no es el final, el juicio acaba de empezar, la policía no está por encima de la ley, la policía sólo debe rendir cuentas a un juez y no juzgar.

… Mi maravillosa pluma estilográfica …

Reflexión filosófica sobre plumas estilográficas mientras pediamos la cena: 

Chicas/os, recordad que vuestras plumas estilográficas son PERSONALES e INTRASFERIBLES.

Cuando tienes una pluma, ella se somete a un proceso de adaptación a tu mano, como el famoso refrán “uña y carne”, ahora hablamos de pluma y mano. Así, la pluma sabe que tú eres su dueña/o,  a quien debe obedecer.

La pluma se va adaptando a la forma en la que tú escribes, a tu personalidad. Pronto sabrá llegar a casa sola si se pierde algún día en la biblioteca.

Por eso, queridos/as amigos/as, si alguien que no es vosotros intenta usar vuestra pluma, vuestro pequeño artilugio se sentirá intimidado y no escribirá.

Esto es parecido a cuando le dejamos a alguien que se pruebe nuestros vaqueros, que dices: “¡oh, cómo se ha adaptado a la forma de mi culo!”, y a la otra persona le quedan de pena.

Es por eso que: JAMÁIS DEBÉIS PRESTAR VUESTRA PLUMA ESTILOGRÁFICA A NADIE. ¡¡¡¡¡QUE SE COMPREN UNA!!!!!

CARTA A UNA PUTA

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Esta carta esta escrita para que un amigo mio se de cuenta de lo puta que es una chica de cuyo nombre no quiero acordarme, segun Desy se llama 3,1416.

Mi querida enemiga:

Me llena de orgullo y satisfacción tener tu nombre en mi lista negra, pero he de decirte que estás en ella porque cortaste las venas de mi amigo, y aun así te regodeaste de una carta que él mismo escribió para declararte su amor. 

Ahora aprovecho estas líneas que muy amablemente me ha cedido el creador de esta pagina, para declararte mi más sincera enemistad. Has demostrado delante de todo el mundo, que tienes un cerebro de niña ramera, cuya unica parte desarrollada es la del restregoneo. Mi amigo se ha convertido en un no-muerto gracias a tu desdén.

Finalmente, me gustaría que supieras, que mientras me quede una sola gota de sangre en las venas, estaré siempre en tu contra, y usaré todo lo que tengo y los favores que pueda pedir para humillarte, para que tu vida sea un auténtico infierno. Bien sabes tú que puedo hacer muchas cosas, porque mi mano llega muy lejos, me voy a convertir en tu peor enemigo, y debes saber que el peor enemigo que puedes tener soy yo.

Y sin más dilación me despido de tí, asesina de mi amigo.

By: Fran 

“La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte.” Inmanuel Kant

Aburrimiento de un estudiante…

No sabía con que actulizar, con lo cual me he puesto a pensar y a darle vueltas a muchas cosas..

una de las cosas con las que he concluído mi reflexión esque me aburro mucho, no por falta de cosas por hacer, simplemente que me gusta más ocupar mi tiempo pensando en mil cosas antes que ponerme a estudiar.

Después, lógicamente, vienen los estresamientos de último momento y los maresmia de porque no habré estudiado antes.. en fin así es mi vida. 

Si me parará a pensar detenidamente sobre mi vida, podría decir que es un auténtico caos.. que curioso es eso verdad?

a mí me parece un autentica paradoja el que nos empeñemos y sepamos ayudar en las vidas ajenas y sin embargo la nuestra y en este caso la mía propia no tenga ni idea del camino que debo coger…

Uno ve tan fácil las vidas de los demás que en un periquete hallamos soluciones a los males ajenos, tenemos claro como deberíamos actuar en su situación y en muchas ocasiones damos en el clavo con los consejos que proporcionamos ya que les siervieron de ayuda a aquel a quien se lo proporcionamos.

Pero sin embargo yo no tengo tan claro lo que hacer cuanado me ocurre algo… en esos momentos es cuando me enfado con mi conciencia, ya que la muy capulla ayuda a los demás y a mi deja tirada cuando más me hace falta:S 

Todo un dilema moral esto de la conciencia… entonces te paras a pensar en que harían los demás en tu situación o pides consejo si tienes claro a quién debes decirselo. Pero vamos lo único que se consigue es marear más la pérdiz sin conseguir nada..

Bueno sí, conseguir si que consigo… consigo perder más el tiempoxD

Total, que cuando caigo en la cuenta, ya ha pasado una hora, de la cual no he aprovechado nada porque sólo leí una frase de lo que debería estar estudiando y además me dí cuenta de que mi vida está aún más liada de lo que yo pensaba… 

Y así concluyen mis días de estudio… 5 minutos de leer, 55 de darle vueltas a la cabeza…

si esque la culpa la tiene mi cerebro que me distrae con sus estúpidos pensamientosxD 

En fin, perdonarme por tan absurda actualización, pero comprenderme, a mi el estudiar me altera y hoy he conseguido por fin estudiar un cuarto de hora seguido, sin interrupciones mentales jajajajaja 

Como me dijo una gran persona: ” Si estudiar engrandece, pues que estudien los enanos”

 

:) un beso:)

 ^^D3S!^^

Dos zorras y un mismo destino

Que lástima me da la gente que tiene que burlarse de otras personas (que ni siquiera están presentes) para poder tener un minuto de gloria y poder ser “algo” importantes.

Pero aun lo que mas penoso me parece, es que le sigan la corriente otras petardas (por no llamarlas despojo de la sociedad) que ni si quiera conocen a la “imitada”.

Pero no se preocupen señoras y señores, que al parecer han abierto un nuevo zoo en Monforte incluyendo un circo de payasas que les harán un espectáculo con solo meter unos cuantos billetes en sus tangas.

Les recomiendo que se dejen caer, ya que el show no va a tener desperdicio… es más para todos aquellos que les gusten las facilonas conozco a una que no le importará desencajarse la mandíbula con tal de dejarles satisfechos..

Hay amiga, que al parecer pensabas que todos los ladrones son de tu condición.. pero te equivocas este tipo de trabajos te los reservo en exclusiva a ti que se que te gusta lo del restregón.

Guapa yo tengo demasiada clase como para codearme con las de tu nivel, a si es que aunque me dedicara a tu profesión yo sería de la élite cuando tu solo aspiras a lo barriobajero.

A demás ya se lo que te jode a ti… es una persona alrededor de 1.86, moreno, con los ojos azules, muy guapo él..

Estoy segura que no tienes ni idea de quien hablo, y si lo sabes pues ajo y agua guapa (por decir algo con educación) por lo menos yo puedo decir que es mi amigo, tu ya…

En fin, me podría tirar mucho mas tiempo pero no creo que lo merezca,solo lo he hecho para que tengáis una referencia de lo que hay por aquí

Sin la envidia fuera tiña….

un beso:):):)

pd: UIS SIENTO MUCHO ESTO, ES QUE ESTOY BORRACHA;)

Fran dice: NENAS, YO DIGO LO K PIENSO, VOSOTRAS NO PENSAIS LO K DECÍS (a ver si pillan la frase jaja)